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lunes, 18 de diciembre de 2023

Miedo ambiente

 

MIEDO AMBIENTE

 

Me da miedo el ambiente,

el miedo ambiente,

el ambiente de miedo,

el miedo ambiental,

el medio ambiente que queda,

los cambios de ambiente…

 

Me da miedo

el ambiente empresarial,

el político, el social, el familiar,

el educativo, la pedagogía,

el aprendizaje por competencias,

la organización mundial del comercio,

los tipos de interés o yo qué sé

si me interesan…

 

Lo peor sin duda es el miedo,

con sus tenazas de tiempo

y sus formas disconformes.

el miedo sin nombre

de rostro difuso;

el no saber, no ser, no decir

no vaya a ser la cosa…

 

Así que no, venga,

tira para adelante,

pon buena cara,

sé resolutivo, proactivo,

implícate y no protestes

(¿Para qué?),

gánate el puesto, el sueldo,

las vacaciones, la playa,

la jubilación, el prestigio,

el respeto de tus semejantes…

¿Quién dijo miedo?

miércoles, 2 de agosto de 2023

RESEÑA DE "TODOS LOS DIOSES DEL HOMBRE".

 Hace unos meses, llegaba a mis manos un nuevo libro de Julián Rodríguez Novo, del que ya he reseñado aquí su anterior obra Recuerda que morirás (Ed. Titanium, 2020). Por alguna razón, Julián confía en mi criterio como lector, así que he decidido hablar aquí de su nueva obra "Todos los dioses del hombre" (Ed. Usagi, 2023). 

Si en su anterior obra nos encontrábamos con un thriller sobrenatural, aquí, el autor se introduce en la ciencia ficción postapocalíptica. El escenario es un mundo subterráneo, formado por túneles que parecen infinitos, con un exterior inhabitable. Dos personajes de los que apenas sabemos nada realizan tareas cuyo objetivo, en principio, desconocemos. Entre ellos hay una relación de sumisión violenta que se escenifica en los diálogos y acciones. Y luego, claro, pasan cosas...

El libro engancha; introduce al lector en un mundo del que lo desconoce casi todo. Uno de sus grandes aciertos es la recreación de un mundo en el que, en realidad, no vale la pena vivir, y en el que un gobierno misterioso asigna tareas y destinos a sus habitantes. 

Al mismo tiempo, una serie de analepsis nos llevan a un debate televisado en el que se refleja una encarnizada disputa entre ciencia y religión, con la muerte de 32000 niños en un experimento científico como fondo (y no voy a dar más datos); así como a una serie de acontecimientos en los que, quizás, podemos hallar el origen del mundo que habitan los protagonistas. El autor, aquí, habla de hechos que nos resultan tan familiares que dan miedo. Ahí entran los abusos de la ciencia, la postmodernidad, la aldea global, la recesión económica, el fascismo... Una coctelera perfectamente agitada y que incide en la verosimilitud de la obra. A mi parecer, un acierto. 

He de decir que Julián ha mejorado en su estilo. No olvido que fue finalista al Premio Nacional de Dramaturgia (A traxedia do bou Eva, 2016), lo cual ya era buena señal. Sin embargo, sí observo un salto de calidad en cuanto a la redacción de esta obra en relación con su anterior novela. Está más pulido, supongo que por un empeño mayor en la búsqueda de la excelencia. Quizás adolece, a mi juicio, de cierta lentitud en el avance de la trama, sobre todo al tratarse de una obra de género, pero no llega a neutralizar el interés que suscita la historia. 

Aquí, un servidor, siempre ha sido amante de la ciencia ficción, así que os cuento, en resumen, que he disfrutado del relato que nos plantea Julián y que termina con un maldito "continuará...".

domingo, 21 de mayo de 2023

NO HAY MÁS VERSO QUE LA PIEL

 Esta es una entrada de autobombo, lo reconozco, pero para algo está este blog. Por fin ha salido a la luz No hay más verso que la piel, mi más especial y propio proyecto poético que comenzó allá por el 2010 . En él he trabajado con el desnudo femenino como referencia para la creación de cada uno de los poemas. De una frase fortuita, dicha al filo de la madrugada - "un día te desnudas y te escribo un poema" - nació una idea que me llevó a un viaje de versos hacia la intimidad de sesenta mujeres que se prestaron a colaborar con el libro. 

No hay más verso que la piel  es una indagación en el desnudo como forma poética. A través de la métrica y el lenguaje se produce un encuentro entre lo femenino y el poeta. Plantea una reinterpretación del desnudo como tópico y artístico. El poema nace de la belleza y la sinceridad de ese momento único e irrepetible entre el poeta y la modelo. Así, a lo largo del libro se intenta una exploración del lenguaje poético, trazando una relación entre el cuerpo y la métrica, el desnudo y la forma de las imágenes; siempre en busca de una lengua propia con la que reflejar fielmente la verdad que asoma libre del velo que cubre el cuerpo y lo llena de miedos y complejos. 

En lo personal, me ha servido para romper con la soledad del escritor, convirtiendo esta obra en un trabajo colectivo, en el que yo solo puse las palabras. Es, además, con las fotos de Rocío Barreiro, un artefacto poético, un libro-objeto, como reza el prólogo, con la mujer como centro desde dos miradas diversas y, a la vez, complementarias.

En fin, que estoy más contento que unas castañuelas con mi libro nuevo, que está ya en las librerías gracias a la generosidad de Editorial Elvira. Ha sido un viaje largo y extraño, en el que siento que he ganado como poeta, y en el que he conocido de primera mano la realidad íntima de la mujer, más allá de tópicos y prejuicios. Ahora solo espero que haya lectores que lo disfruten. 

Si alguien lo lee, puede dejar sus impresiones en los comentarios a esta entrada. 

Imagen de la portada






martes, 10 de enero de 2023

EL GUSTO DE LO BIEN ESCRITO

      Estas cosas de ser filólogo, escritor y un lector avezado lo vuelven a uno exigente a la hora de coger un libro. Por despiste o por fe en las recomendaciones de la crítica, a veces me hago con la última novedad en lo que a novelas se refiere, aunque tirando siempre un poco hacia los márgenes, por aquello de que me gustan las cosas más bien rarunas. Otras veces, me entretengo en las librerías de segunda mano buscando qué leer, y así es que tengo la estantería llena de lecturas pendientes. 

     En estos últimos dos años sufrí dos pequeñas decepciones en cuanto a novedades editoriales a las que se le dio cierto bombo como buena literatura. Es decir: no hablo del último Premio Planeta ni nada parecido. Me ocurrió con Panza de burro, de Andrea Abreu y La señora Potter no es exactamente Santa Claus, de Laura Fernández. La primera me resultó algo tosca y me decepcionó un poco lo que contaba, pues tuve la sensación todo el tiempo de que faltaba algo. Creo que es porque lo que explicaba la autora en una entrevista radiofónica no tenía después mucha relación con lo que me encontré. A pesar de ello, sigue siendo una lectura interesante, sin más, por el uso de rasgos dialectológicos canarios. 

     En cuanto a La señora Potter..., quise leerlo por lo raro, lo distinto que parecía cuando escuché hablar de él; y por las referencias que la autora hacía a mi adorado David Foster Wallace y su La broma infinita, culmen de la literatura experimental en este Siglo XXI y libro difícil donde los haya. Lo que me encontré finalmente fue un estilo que más bien parecía una traducción del inglés, sin serlo, y en algunos casos no muy bien hecha; un uso excesivo de expresiones en mayúsculas, paréntesis, etc... que no acababan de integrarse en la obra como la provocación que pretendían ser. Además, es muy difícil enterarse de lo que está contando en algún momento, cosa que puede pasar en los libros de Wallace, pero estos últimos te mantienen en un nivel de fascinación que te hace perdonarlo todo. Respeto a la autora por el intento, pero creo que es fallido. Aún así me lo terminé, que conste. 

     A donde quiero llegar con todo esto es a que cuando un texto está de verdad bien escrito - y esto abarca una casi infinita gama de opciones estilísticas - lo aguanta todo, como se decía del pan de molde en un anuncio hace unos años. Estas últimas semanas he estado leyendo El cielo raso, de Álvaro Pombo, autor que, en mi diletante elección de lecturas, nunca había leído. Es una novela que entrecruza trayectorias humanas con un estilo que encandila de la primera página a la última. No cuenta gran cosa, salvo por el hecho de que toda biografía alberga una gran historia, pero consigue que el lector se sienta parte por un tiempo del microcosmos que conforma la novela. Este libro me hizo ver en perspectiva a los dos anteriormente mencionados - y a algunos cuantos más - y darme cuenta de la importancia de escribir bien, realmente bien (reitero que no hay una sola forma).

     En todos estos años en los que llevo peleándome con los trabajos de escribir, a lo que siempre he aspirado es a componer páginas perfectas, minuciosamente escritas, encontrando la novedad allí donde pueda y mi capacidad me lo permitiese. Como soy algo vago para las correcciones, pocas veces he dado con la tecla, pero sí puedo enorgullecerme de algún texto casi sin fallos. Dios no me concedió el don de pergeñar argumentos que de por sí agarren al lector, por lo que me he empeñado en la búsqueda permanente de la belleza en todas sus formas. Esto, y mi mencionada formación como filólogo, me hace ser sumamente exigente con el uso que los autores hacen de la palabra escrita. Si cuentas bien, es casi indiferente lo que cuentas, creo yo. Esto bien lo sabían Torrente, Cela o Rulfo, por mencionar a unos cuantos "minuciosos". 

     Hay que buscar, en fin, la belleza, tanto en lo bonito como en lo feo, tanto en lo clásico como en lo radicalmente innovador. Aún diría más, no tanto la belleza como la perfección.


domingo, 16 de octubre de 2022

EN AQUEL JULIO

 Hay muchas formas de sobrevivir a las cosas, una de ellas es escribirlas... De ahí este poema. 


EN AQUEL JULIO

En aquel julio

en el que la televisión era un desierto

y ya no quedaba fútbol

se murió mi padre.

Asomaba entonces ese verano

que le prometí para nada.

Queda un adeudo de amaneceres,

tiempo quebrado

como un hueso frágil;

todo lo que hablamos

y lo que no

porque se quedó sin aire.

 

Y ahora

…

estos días de un estío absurdo

que se me atragantan,

uno a uno

junto con el llanto y un poema imposible.


jueves, 19 de mayo de 2022

TE COMPRO A TU NOVIA, UNA VISIÓN MARXISTA Y DE GÉNERO

 

TE COMPRO A TU NOVIA, UNA VISIÓN MARXISTA Y DE GÉNERO

 

            El objetivo de este artículo es realizar un análisis de la letra del éxito de Ramón Orlando (1960, República Dominicana) Te compro a tu novia. La metodología escogida para el estudio se basa en los estudios marxistas y de la teoría de género (crítica feminista), considerando a ambos como los más adecuados al contenido del texto a tratar.

En 1993 Ramón Orlando lanza su disco América sin queja, cuya novena pista es la canción mencionada. En las verbenas de toda Galicia, y es de suponer que en las de toda España, se convierte en canción del verano, animando los bailes de abuelos, padres, hijos y borrachos de chiringo, que bailaron al son de su ritmo de merengue y corearon, sobre todo, la frase que da título a la canción y el coro “te la compro”. En mi particular experiencia en las fiestas de pueblo pude vivir el auge que demostró que era un éxito, y, tras años de investigación de campo, su consolidación en los repertorios de infinidad de orquestas, lo que le otorga el estatus de clásico. (Para más información, consultar el artículo ´¿Cómo una canción de verbena deviene en clásico?)

            En cuanto al aspecto meramente formal nos encontramos con una estructura típica de la música comercial basada en estrofas y un estribillo, con la repetición de todo el texto tres veces. Cuatro estrofas de tres versos que actúan a modo de planteamiento, y dos más, de cinco y cuatro versos (o ambas de cuatro, si contamos el primer verso de la primera estrofa como verso introductorio), y al fin el estribillo cantado en frases alternas por el coro y la voz principal.

            Pero vayamos al texto: Ramón Orlando asume el papel de alguien que ve en la novia de un amigo a la mujer perfecta, lo que no es poco habitual, ergo, no constituye una ruptura. Lo que supone realmente el logos de la canción es la oferta que ya está presente en el mismo título de la canción “te compro a tu novia”, lo que implica la posibilidad de transacción comercial. Estamos, pues, ante una visión mercantilista del amor, en la que el cantante ofrece un millón o, en su defecto, cualquiera o todas las novias que él tiene y con las que, según explica, nunca ha tenido suerte (esto, por otra parte, lo sitúa en desventaja en una eventual negociación).

            La novia, el componente femenino que todo merengue necesita, se describe con todo detalle atribuyéndole una serie de características:

 

Pues tu me has dicho que
es linda y apasionada
y es buena y adinerada
no cela nunca por nada
y sabe hacerlo todo en la casa.

No sale ni a la esquina
no habla con la vecina
no gasta y economiza
y todo lo resuelve tranquila.

 

            Este summun de cualidades la hace entroncar con el modelo mariano de mujer virtuosa, ya presente en la literatura medieval española, prolongando una visión patriarcal del ideal femenino. Una mujer que no tiene celos, que no habla con la vecina, que no sale de casa, que no gasta y que lo resuelve todo tranquila, el no va más de la sumisión. Aquí Orlando tiene muy presente la tradición iniciada con obras como Las cantigas de Santa María y Raçon de amor, lo que muestra su profunda erudición y, a la vez, un condicionamiento falocéntrico evidente. La mujer carece de iniciativa, dedicándose a ser más objeto que sujeto, favoreciendo la pervivencia de la célula familiar tradicional con la evidente consecuencia de su anulación como sujeto activo, consciente de sus derechos.

            En cuanto al ámbito económico deberíamos preguntarnos: ¿Está la mujer perfecta al alcance del proletariado?. En la canción ofrece hasta un millón, sin especificar la unidad monetaria, por lo que podríamos hablar de pesos dominicanos, o también colombianos, teniendo en cuenta que el autor se exilió a este último país debido a desavenencias con el presidente Balaguer, títere de Trujillo. También podrían ser dólares, unidad de referencia más común en el ámbito americano, lo cual agravaría todavía más la brecha social. Aunque las cualidades que reúne la mujer la hace, según mi amigo Ángel, rápidamente amortizable, se trata de un precio sólo al alcance de las elites económicas, ubicadas en la burguesía más pudiente. Esto convierte al proletario, e incluso a los miembros de la clase media, en condenados a una mujer, “novia”, en este caso, de peor calidad. Por otra parte, al ofrecer a cambio el cantante a “toditas” sus novias a cambio de la mujer perfecta, está estableciendo una injusta plusvalía inflando artificialmente el coste de los recursos sexual-amorosos basándose en un criterio de calidad no siempre justificable. Una necesaria subversión del sistema capitalista establecida debería socializar a mujeres de este calibre para hacerlas accesibles al común de la clase trabajadora, reduciendo así la brecha de la desigualdad.

 

            En resumen, la canción Te compro a tu novia es un ejemplo de un status quo social predeterminado, patriarcal y no igualitario económicamente, que no hace más que prolongar un sistema caduco y dañino. Su gran popularidad demuestra el enquistamiento de prejuicios ya estructurales en la sociedad. Pero lo que mola bailarla delante de la orquesta… ¿Eh? Dame seis cervezas y me olvido de la revolución y todo.

jueves, 21 de abril de 2022

LA REBELIÓN DEL DICCIONARIO

 Os tengo abandonados, así que para que no me olvidéis dejo por aquí este microrrelato que ya tiene un tiempillo. 


LA REBELIÓN DEL DICCIONARIO

 

Empezó con la palabra zutano, cansada de ser la última y no ser nadie. Tras años de rencor estalló el conflicto. Con la ayuda del vocablo “teórico” establecieron que el orden alfabético era una manifestación de la opresión fruto de los poderes fácticos, una suerte de opio del vocabulario. Buscaron aliados, y al poco se les unieron las palabras “tumulto”, “protesta” y, al fin, “revolución”. Establecieron un directorio revolucionario para canalizar el descontento de las palabras oprimidas. El principal blanco de sus críticas eran las palabras con la letra A, tan ufanas en las primeras páginas. La editorial contrató los términos “represión” y “contrarrevolucionario”. La palabra “violencia” se movía entre los dos bandos. Fue un conflicto sangriento, que provocó la muerte de muchos términos. Entradas como “asesinato”, “traición” y “guerra” estaban a la orden del día; también “tristeza” y “decepción”. En la última de sus reuniones clandestinas decidieron la expulsión de “desesperación” y “rendición”, mientras que la editorial fusiló sumariamente a “derechos” y “libertad”. Tras años de enfrentamientos echaron abajo el orden establecido.

-Oye – dijo un catedrático – los del María Moliner se han vuelto locos, el último diccionario dispone las palabras sin ningún tipo de orden.


viernes, 20 de agosto de 2021

Memento Mori ( o cuando me piden una reseña)

     Memento Mori. Recuerda que morirás, de Julián Rodríguez Novo (Editorial Titanium).


     No es este un blog en el que abunden las reseñas sobre obras concretas, pero ocurre que a lo largo del tiempo, por estos vicios literarios que tiene uno, y además por haber estudiado Filología Hispánica, me he encontrado en el camino gente con talento y bastante más iniciativa que yo. Julián Rodríguez Novo es uno de ellos. Ya en su momento leíamos poemas en talleres de escritura espontáneos, y hay que decir que los suyos eran buenos. El tiempo ha pasado, y ha llegado a mis manos Memento mori. Recuerda que morirás (Editorial Titanium), la que creo que es su primera incursión en la novela. 

     Julián Rodríguez Novo resultó finalista al Premio Nacional de Literatura Dramática con Unha morte lanzal/ a traxedia do bou Eva (Editorial Discursiva), que no es poco; amén de haber publicado Anticristo superestar (Editorial Discursiva). No es un mal currículum. De esta forma llegamos hasta Recuerda que morirás, de la que vamos a hablar aquí. Tengo que decir que echo de menos que los editores tratasen la obra con un poco más de mimo. Algunos errores de puntuación y de ortografía, así como de espaciado (llamadme tiquismiquis si queréis) entorpecen un poco la experiencia de la lectura y denotan descuido por parte de Titanium. Espero que, de haber una segunda edición, la cosa cambie.

     La novela podría ubicarse en el género de novela negra sobrenatural. Un relato policíaco que ahonda en situaciones más allá de la razón humana y que escarba en la vieja ambición de la inmortalidad. No quiero destripar mucho la historia. La novela comienza con un asesinato de apariencia ritual, una criatura de tenebroso origen que infunde el miedo a lo desconocido. A partir de ahí arranca una trama que resulta ser una lucha contrarreloj contra la oscuridad, con ramificaciones en un pasado terrible. La historia entretiene, hay que decirlo, e intriga. El elemento sobrenatural está equilibrado con el noire, creando un cuadro eficaz al servicio de la trama. 

     El relato lo protagonizan tres personajes al borde del abismo (permítanme el tópico): El inspector Güell, un policía en la clásica línea de los tipos duros propios del género, rallando el fascismo, nostálgico de modos policiales más expeditivos. Un Harry el Sucio a la madrileña, vamos. El segundo en liza es Pablo Carrera, un jovencísimo profesor universitario de teoría del teatro (Mundo helenístico y romano), cuyos discursos en el aula suponen, en cuanto lo meramente textual, los mejores momentos del libro. Por último, tenemos a Alba Santos, hermana de una de las víctimas, arquitecta caída en desgracia por plagio. Este trío de personajes turbios, llenos de dobleces, gira sin saberlo en torno a una historia que supera su imaginación, su carácter racional, que sobrepasa el mero hecho de la muerte. Los personajes están bien trazados, aunque cuesta bastante empatizar con cualquiera de los tres. No sé si era la intención del autor, pero es difícil desarrollar algún tipo de vínculo con ellos, por lo que a veces el lector se despega de la trama sin darse cuenta. 

     En cuanto al estilo, he de decir que Julián maneja los resortes del lenguaje con destreza. Sin embargo, hay ciertos párrafos que pecan en lo que entiendo como "defecto Blomkvist", por el autor de la trilogía Millenium. No sé si el autor ha perdido su tiempo leyendo cualquiera de estos tres libros o sus lecturas son más selectas. Por el nivel cultural que muestra en el libro me inclino por lo segundo. Sin embargo, hay cierta profusión de detalles en los que ambos autores caen que a mí, particularmente, se me atragantan; como aclarar cuál es el porcentaje de coches camuflados en relación al parque móvil de la policía de Madrid, por poner un ejemplo. Igual el problema es mío, que soy muy partidario de la tijera en la prosa. Creo que a veces esos párrafos generan un problema de ritmo y restan fuerza poética al texto. 

     Recuerda que morirás es, finalmente, una novela efectiva, con el acierto de mezclar el noire, el terror, las referencias al mundo clásico, al medievo y lo sobrenatural. En ella se nos plantea la pregunta de qué estamos dispuestos a hacer para evitar la muerte. A mayores, nos arrastra a lo más oscuro de la maldad humana en una espiral sin concesiones a la esperanza, con raíces clavadas en ámbitos del poder que solo llegamos a atisbar. Una carrera hacia adelante de unos personajes sin opción a la esperanza que no imaginan el horror que se van a encontrar a lo largo del relato. Un horror ancestral y olvidado, una peligrosa ambición que deshumaniza y destruye. 


martes, 3 de agosto de 2021

VULVA

 VULVA

Triángulo del amor, ese misterio

dulce humedal caliente

paraíso boscoso.


Son malas lenguas las que no te lamen

rechaza tu sabor solo el mal gusto

y los que miran mal no quieren verte.

Origen de la vida

destino del deseo.


Eres altar de todas las ofrendas

y por eso los credos te reniegan

celosos ellos de tu monopolio.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

TODO ERA UNA BROMA, DAVID

     Hace ya tiempo que terminé de leer La broma infinita de David Foster Wallace, libro del que ya hablo en un artículo anterior. Ahora, por fin, he llegado al final de ese extraño camino que nos plantea el autor, así que ya puedo hablar con un poco más de conocimiento de causa... Un poco sólo, no creáis. 
Siempre he argumentado que me encantan los libros que te puedes plantear como reto, esas obras que te agarran por las solapas del intelecto en un duelo del que no saldrás indemne, y la novela de Foster Wallace lo es. No te engaña, ya con el título te advierte que estás ante algo difícil de abarcar, y que no deja de ser una broma. Sin spoilers, es la cara que se me quedó al terminarlo.
Yo ya me había enfrentado al autor con La escoba del sistema, libro menos ambicioso, pero igual de retorcido en su manera de contar cosas aparentemente intrascendentes. Ahora se trataba del plato fuerte, de la obra magna de un escritor siempre peculiar, cuya trágica muerte nos ha privado de una trayectoria que no tendría límites. 
     En su Broma cuenta la saga de los Incandenza, una familia en torno a una escuela de tenis - el autor jugó al tenis de competición durante años - en un mundo con Canadá, México y Estados Unidos formado un sólo país. Hay varias presuntas tramas, y digo presuntas porque siempre parece que va a pasar algo, pero bueno... Hay una película que engancha a la gente al punto de dejarlos catatónicos, hay un padre suicida, consumo de toda clase de sustancias, y, como no, una sátira del sueño americano. Es, en resumen, una constelación de relatos que se superponen a la que hay que añadir infinidad de notas que amplían las tramas hasta el infinito. 
     Lo que nos plantea el autor es un experimento largo y difícil, una metáfora sobre el entretenimiento en la sociedad americana, tanto el audiovisual como el químico. No es un libro agradecido, cierto, hay que entrar en él con ganas, la mente abierta y el cerebro descansado. Exige un compromiso serio. De hecho el otro día leí que lo mencionaban en una lista de obras con mayor número de abandonos. Sin embargo, si uno es capaz de entrar en la urdimbre de historias que plantea se encontrará ante un mundo peculiar, absorbente, en el que existen bebés gigantes y catapultas que lanzan la basura a una gran concavidad que ocupa kilómetros y kilómetros... Algo distinto, al fin y al cabo.
     Para mí, este libro encierra también una sutil parodia de la gran novela americana, ese género de novelas larguísimas que tanto gusta a los autores de los Estados Unidos, y lo hace con una radicalidad que nos hace plantearnos los límites de la novela, si es que este género tiene alguno. Foster Wallace golpea con saña en la cara de los Roth, DeLillo y compañía, reventando los códigos del género de mil formas: la difuminación de las tramas, el número ingente de notas al margen, que constituyen un crisol de historias nuevas, etc... Y cómo no mencionar el extraño mundo en el que se desarrolla la trama, con  bebés gigantes, la catapulta de basura (sí, hay una catapulta que la lanza hacia un gran agujero a miles de kilómetros), y el movimiento terrorista de independentistas quebequenses en silla de ruedas. Una amalgama de rarezas que sólo podía salir de la retorcida y medicada mente de su autor.
     A estas alturas de mi vida, reconozco que no he tenido el valor para enfrentarme al Ulises, del que su autor decía que estaba escrito para ocupar a los críticos durante cien años. En parte, también es por mi rumbo errático a la hora de escoger las lecturas, aunque por otro lado también tiene que ver con cierta pereza. Sin embargo, la novela que ocupa este artículo es una cumbre, y al terminarla me siento como si hubiese escalado un ocho mil. Además de su manifiesta complejidad, hay una serie de intangibles en su estilo que ya se adivinaban en La escoba del sistema (siempre me da pena no saber inglés para acceder al original), un "algo" diferente en la forma de contar, de decir, que vuelve cualquier hecho, por intrascendente que sea, en algo atrayente a los ojos del lector; siempre que sea un lector voluntarioso y valiente. 
    Llegado a este punto de mi redacción, sigo sin atreverme a recomendar su lectura. Este texto, más bien, es una advertencia, un abandonad toda esperanza, aquellos que entréis, ante un libro decididamente singular. Más que una novela, un desafío que no deja de ser divertido una vez que uno es capaz de introducirse en su peculiar universo. El sueño americano, que ya he mencionado, se derrumba hecho trizas, onnubilado por distintas clases de narcóticos, deshecho por la cultura de la imagen, golpeado por las exigencias del deporte de elite (Foster Wallace fue tenista en su juventud), al mismo tiempo que la novela como tal se nos deshace entre las manos. 
     Todo esto, después de todo, no es más que una broma infinita. 

jueves, 30 de abril de 2020

LIBROS PARA UN CONFINAMIENTO (II)

Ya pronto llegan palabras nuevas, conceptos como "desescalada" y "nueva normalidad", pero como parece que vamos a seguir algún tiempo en casa, podemos seguir aprovechando para leer. Así que aquí os presento nuevos libros para aprovechar el confinamiento creciendo como personas, conociendo nuevos mundos... lo que supone, básicamente, leer buenos libros. 
     Si en la anterior entrada escogí a dos escritoras, así, en femenino, hoy voy a abogar por dos autores gallegos y en gallego, de los que, supongo, los lectores de más allá del puerto de A Gudiña, podrán encontrar traducciones en castellano.

ÁLVARO CUNQUEIRO: 

MERLÍN E FAMILIA (Merlín y familia).-1955. Cunqueiro se traducía a sí mismo, así que, de encontrarlo, no va a haber problema con la calidad de la traducción. El señor don Álvaro Cunqueiro es el mejor escritor que ha dado la prosa en lengua gallega y, en cuando a la lírica, autor de la letra de uno de los mayores éxitos de la música en gallego de todos los tiempos: No niño novo do vento, poema musicado por Luis Emilio Batallán.
     Cunqueiro gustaba de los mitos, de las distintas tradiciones literarias, del cruce de culturas y de todo lo que conforma, de oriente a occidente, riquísimo acervo cultural. Hombre tan culto como hedonista y amigo del buen comer, dijo un día que una lengua es buena cuando sabe a pan. Con esta premisa, él manejaba el idioma como nadie. 
     En Merlín e familia nos sitúa en la Selva de Esmelle, que queda allí por Mondoñedo, donde habita Merlín. El mago recibe a distintos visitantes e su casa, y practica la magia, al tiempo que se entrecruzan relatos a cada cual más maravilloso. La forma en la que Cunqueiro solía escribir sus novelas tenía la de las cajas chinas, e igual que una Sherezade de Las mil y una noches, iba acumulando historias con las que construye un universo tan fantástico como cercano.
     Finalmente... si alguien ha estado en Mondoñedo un día de esos en los que la niebla corta el puente de la autopista, comprenderá lo que es la Selva de Esmelle.

     SE O VELLO SIMBAD VOLVESE ÁS ILLAS (SI EL VIEJO SIMBAD VOLVIESE A LAS ISLAS).-1961. Cunqueiro imagina un puerto oriental, de los que salen en Las mil y una noches, pero se lo imagina en cualquier pueblo costero de Galicia. Simbad, al final de sus días, imagina que están construyendo un barco para que él pueda capitanearlo y así volver a surcar las islas de antaño. Simbad espera y, mientras, narra, imagina sus aventuras pretéritas.
     Un relato sobre la espera, sobre la nostalgia y, sobre todo, sobre la capacidad de fabulación. Uno de los libros que más hondo me han llegado en la fibra sensible. Cunqueiro tanto recrea el mundo del viejo Simbad como exalta el arte de contar historias. Melancólica y fantástica. Una obra maestra.

     Para entender más a Cunqueiro, aquí os dejo el enlace a la entrevista que le hicieron en el programa "A fondo" de Televisión Española a finales de los 70: https://www.youtube.com/watch?v=-eWS2s068C8

     EDUARDO BLANCO AMOR:

     A ESMORGA (PARRANDA).- 1959. Rojo y homosexual, tenía todas las papeletas para exiliarse, y así fue. Amigo de Lorca, fue Blanco Amor quien publicó los Seis poemas galegos del genio granadino. Defendió la causa republicana desde Argentina, y no regresaría a España hasta 1965.
     A esmorga tiene la vitola de ser "la novela" en gallego. Obra renovadora de la narrativa en nuestra lengua. A efectos formales, es una obra perfecta. Blanco Amor aplica todas las técnicas de la novela moderna al servicio de tres personajes durante na larga noche de fiesta por Auria, trasunto de un Ourense lluvioso y fantasmal. Violencia, marginación, represión, sublimación de la homosexualidad... aquí hay de todo, y todo bien hecho. 
     La censura prohibió su publicación en España "por su lenguaje soez", así que tardó varios años más en ver la luz en nuestra tierra. Aún así, es uno de los pilares fundamentales de la novela gallega del siglo XX. Ahí es nada.
     Hay una traducción al castellano de 2015, y una versión cinematográfica, de 2014, dirigida magníficamente por Ignacio Vilar, y protragonizada por Miguel de Lira, Morris y Karra Elejalde. Muy buena.

     XENTE AO LONXE (ESA GENTE...).- 1972.- El Manhatan Transfer gallego, que se dice pronto. Blanco Amor se desata en un texto de múltiples voces y relatos cruzados. Una obra de una fuerza lírica enorme, y en la que se confirma -  como si no bastase con A esmorga, como uno de los mejores escritores gallegos del siglo XX. Y hay que tener en cuenta que esta categoría, más allá de escribir en gallego o castellano, a autores como Torrente Ballester, Cela, Valle Inclán o Cunqueiro.
    Un libro hermoso y exigente. Para gente a la que de verdad le gusta leer.

    Y hasta aquí. Ya hay para leer un buen rato y disfrutar. Son tiempos difíciles, duros. Yo me considero un privilegiado en mi encierro primermundista, y sé que alguna gente no se preocupará, precisamente, por qué libro leer. Sin embargo, si todos ponemos algo encima de la mesa, estará menos vacía. Muchos ánimos a todos.

sábado, 14 de marzo de 2020

LIBROS PARA UN CONFINAMIENTO. I

     Hoy comienzo una serie de recomendaciones para leer durante el confinamiento provocado por la pandemia mundial esta del Coronavirus. Hay mil cosas que hacer en casa, y yo, en mi vida de opositor, no voy a notar mucho la diferencia. Sin embargo, siempre es buen momento para recomendar libros. Vamos a hablar de dos novelas de autoría femenina, porque sí, aprovechando la cercanía del ocho de marzo:

La gangrena
Mercedes Salisachs, 1975

Mercedes Salisachs me caía muy bien desde una entrevista que le hizo Sánchez Dragó. Nunca, sin embargo, había leído nada suyo. Llegó a ser la escritora en activo más longeva del mundo, escribiendo hasta los noventa y cuatro años. A pesar de su posicionamiento conservador, en La gangrena desgrana la vida de aquellos que medraron al abrigo del franquismo. Cuenta una vida a la par que un país. Saca a relucir la hipocresía burguesa, la doble moral, toda la mugre que hay debajo de la alfombra, al fin y al cabo.
A mayores, por supuesto, es un libro con el que uno no se aburre.

Olvidado Rey Gudú
Ana María Matute, 1996

Ana María Matute fue una de las grandes escritoras de nuestro siglo XX, hecho que se le supo reconocer galardonándola con el Premio Cervantes. Fantástica fabuladora de estilo impoluto, en este libro nos lleva a un reino y un rey lejanos, imposibles, y, sin embargo, de una autenticidad maravillosa. Fantasía medieval, pero con una emotividad de la que carecen las magnas obras de Tolkien o Martin. Es diferente, de una sencillez sólo aparente. Pocos libros he disfrutado tanto.

En fin. No pretendía hacer largas reseñas o reflexiones. Estas son mis primeras recomendaciones. Espero que haya comentarios y que me acerquéis las vuestras. Feliz pandemia. 

viernes, 14 de febrero de 2020

COMO UN NIÑO CON ZAPATOS NUEVOS

     Lo pensé el otro día: al ir por la calle me crucé con una chica que llevaba un libro en la mano; iba hojeándolo como quien quiere leer y no puede porque, básicamente, va por la acera y no es buena idea partirse la crisma contra una farola. Conozco esa sensación; no la de pegarme contra el mobiliario urbano, sino la de tener entre las manos un libro nuevo y sentir la impaciencia de querer empezarlo cuanto antes. Lo abres una y otra vez, mirando una línea, una palabra, furtivamente.
     Porque cuando un libro nuevo llega a tus manos es como si comenzasen las obras de tu casa nueva. Ansías verla terminada, con las macetas en el balcón y el perro corriendo por el jardín. Me pasa sobre todo con las novelas, género que casi monopoliza mis costumbres lectoras. Sé que voy a pasar los próximos días, semanas o meses, dependiendo del libro, en un mundo que no es el mío, pero en el que me sentiré como en casa. A mí también me gustaría escribir una novela de esas en las que quedarse a vivir, llena de rincones y momentos.
     Resulta que mi novia, siempre tan generosa y atinada, me ha regalado Patria, de Fernando Aramburu, por Reyes. Llevo tiempo detrás de ese libro, que ejerce sobre mí una atracción constante... Veremos si confirma tal expectativa. Personas con muy buen criterio me han hablado realmente bien de esta novela. El problema, aunque no lo sea, es que cuando el libro llegó a mis manos acababa de comenzar a leer Fortunata y Jacinta, el máximo monumento de la novelística del insigne Galdós. Y dirá el que me conoce que menudo filólogo, que cómo no había acometido antes tal empresa. Cosas de la vida: digamos que estaba distraído durante la carrera, entregándome a infinidad de actividades... Como escritor tampoco es perdonable; qué se le va a hacer.
     El caso es que ahora estoy viviendo en el madrid de 1874, con Fortunata, Jacinta, Juanito Santa Cruz, Estupiñán, Maximiliano, Lupe la de los pavos, y demás censo infinito de personajes que se pasean por el universo galdosiano. Gente mayormente ociosa, que va pasando la vida sin trabajar demasiado, mientras la Historia, así con mayúsculas, ejerce de decorado entre conversaciones de café. Es un libro tan infinito, y, claro, tan extenso que ya no sé lo que es habitar otro mundo que no sea este. Además, como mis obligaciones de opositor y murguero me absorben todo el tiempo, no puedo dedicarle el tiempo necesario para acabar de leerlo en un plazo razonable.
     Mientras, que a eso iba, Aramburu me mira desde la estantería; y yo a él, como amantes que no pueden besarse y que cuyos balcones están a ambos lados de la calle. Toda la vida queriendo estar con él, acariciar sus páginas, besar sus palabras, y resulta que cuando por fin nos encontramos estoy comprometido con Galdós. Yo sé que me esperará pacientemente y que me recibirá con las páginas abiertas, pero no puedo olvidar ese momento en el que tuve el libro por vez primera en las manos, y lo miraba de reojo para captar su esencia, como un niño con zapatos nuevos.

viernes, 4 de octubre de 2019

REOS DE BIBLIOTECA

Ahora que vuelvo a la vida de opositor, dejo aquí un poema que me inspiraron las horas de biblioteca rodeado de "afectados" por el mismo síndrome...

REOS DE BIBLIOTECA

Mnemotécnica condena,
prisioneros del atril;
navegando el oleaje
de papeles y decretos.
Consultando en boletines 
si convocan la esperanza.
Las promesas del futuro
que someten el presente
nos convierten en vecinos
de pupitre, de miseria.
Los esclavos del temario
habitamos bibliotecas
comerciando nuestros sueños.

jueves, 16 de mayo de 2019

LAS ESTATUAS GRIEGAS

Últimamente dispongo de muy poco tiempo. Tengo alguna entrada a medio escribir, pero mi vida de opositor me ocupa demasiado. Sin embargo, como a veces se me caen los poemas - como a Fray Luis de León - hoy os dejo esta nueva creación, para no teneros tan abandonados. Espero que os guste. Se agradecen los comentarios, que conste.

LAS ESTATUAS GRIEGAS

Esas formas de mármol nada saben; nos miran
apolíneas, perfectas, ignorantes, eternas...
Desconocen el yugo de contar calorías.
En su canon de piedra no padecen complejos
ni presiones sociales, ni miradas cruentas.
No han sufrido las burlas de malvadas, tiránicas
compañeras de clase.
Mas tampoco han vivido  
el placer de la carne, el sabor del pecado,
el sutil estallido del orgasmo travieso.
No han comido, golosas, con placer desmedido
ni cedido, sin freno, al etílico viaje.
En su helada sonrisa percibimos el tedio
de tan seria armonía congelada en los siglos.

viernes, 23 de noviembre de 2018

PIEL DE AMANECER

Piel de amanecer,
azulada incertidumbre
¿Qué hago con los miedos nuevos?
¿Qué con el horizonte de niebla,
la invertebrada inconsistencia del presente?
Tosco ropaje de olvido y silencio
que visten mis pasos,
temerosos del camino.
Ante tal respirar de incertezas,
en los pulmones
me tiembla el aire.

martes, 30 de octubre de 2018

LA MALDITA BROMA FOSTER WALLACE

     Este año se cumplen diez de la muerte de David Foster Wallace (1962-2008), aunque aquí no voy a hacer una elegía ni un panegírico. El otro día leí en Librotea, la página sobre libros menos apreciable que conozco, una lista de obras que nadie ha conseguido terminar de leer, en la que incluían, por supuesto, el Ulises de Joyce (algún día, James, algún día) y La broma infinita, del escritor que da título a la entrada que estás leyendo ahora. Es, casualmente, el libro que en estos momentos estoy intentando terminar. Concretamente, estoy en la página 582 de las 1208 que tiene, no vamos mal, pero voy entendiendo lo de infinita.
     He reflexionado en este blog más veces sobre los libros que te exigen, las novelas que te agarran por la solapa como si te dijesen, con mirada arrogante "no pienses que va a ser fácil"; aquellos de los que uno sale con la sensación de que es mejor lector, o escritor o persona o algo, pero desde luego no el mismo incauto que lo abrió por la primera página. Encuadraría en esta categoría La saga/fuga de J. B. de Torrente Ballester o Terra nostra de Carlos Fuentes, que comparten con la obra de Wallace la apariencia de querer encerrar toda la literatura en sus páginas. La ambición literaria, que no pecuniaria, hace de los grandes escritores tipos peligrosos para el orden de tu cerebro y las convenciones de los géneros. En el libro que estamos tratando, que a través de notas y más notas disgrega la narración y quiebra incluso la credibilidad del narrador onmisciente, hay que entrar cogiendo aire, con ganas de encontrar un argumento que tal vez exista y te ayude a componer el rompecabezas que el escritor nos propone. Es, además, una obra que se multiplica en infinitos contenidos; me recuerda, en cierto modo, a La vida, manual de instrucciones,  de Perec, aunque sin la excesiva profusión de narraciones que éste alberga.
     En una entrevista que en El País hicieron a Foster Wallace hace años, decía que no entendía que la gente lo considerase un libro divertido, pues él quería mostrar la tristeza del capitalismo. Es una sátira sin piedad alguna, ante la que no puedes evitar que se te escape por momentos una sonrisa malvada, incluso reírte. Está, además, fantásticamente escrita, dentro de lo que la traducción me deja intuir. Toda esta combinación de ambición literaria, mensaje ideológico y estilo la convierten en una novela única, un combate en toda regla con un texto profundo y complejo, que te puede dejar sin respiración.
    Si alguien quiere entrar en la obra de David Foster Wallace de una forma menos comprometedora le recomiendo que empiece por La escoba del sistema. Un libro tan desconcertante como entretenido, en el que ya podemos encontrarnos con su peculiar universo. Tendrás ganas de más, puedo asegurarlo.
     David Foster Wallace se suicidó en 2008, dejando una obra que lo sitúa a la altura de los grandes narradores norteamericanos del siglo XX. Yo sigo aquí, avanzando tortuosamente a través de su Broma. Cuando la haya terminado veré si tengo algo más que decir sobre ella, o más bien, porque de ello estoy seguro, si estoy a la altura para expresarlo.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

ESTO QUE FUE...

ESTO QUE FUE...

Esto que fue tu cuerpo en la mañana
con su temblor inmenso;
esto que fue la piel,
la rendición brillante de las formas,
la conmoción del todo.
Esto que fue el más íntimo momento
en que el verbo mismo se hizo carne,
se construyeron mundos 
y se rompió el silencio.
Esto que fue tan bíblico y profano,
pecaminoso y puro. 
Esto es ahora el único sentido,
definición perfecta,
el nombre último
que nos ubica, ciertos, inequívocos,
en nuestro propio génesis
de lo que siempre somos.

martes, 14 de agosto de 2018

A VECES ESCRIBO SONETOS...

Con el sol que se cuela en la ventana
y el abrazo que siento todavía
de tu piel asomándose a la mía
tu calor y el lugar de donde mana;

con la vida común, sonrisa sana
que componen la letra y melodía
de rutinas amables cada día,
de la cosa importante y la más vana,

yo compongo la fórmula secreta
y redacto instrucciones, ingredientes.
Deliciosa y tan única receta

que me sirve de ruta y no de meta.
El camino es estar siempre pendientes
excavar el amor, hallar la veta

viernes, 8 de junio de 2018

Y QUÉ ME QUEDA

¿Y qué me queda?
Transitar por los caminos ajenos
durante largos años,
una palabra tras otra;
buscando hallar mi propio paso,
la forma de mis andares
que pueda llamar en verdad míos-
Soy así un palimpsesto 
de carne y papel.
Y en esta ruta
en la que ni siquiera Google tiene mapas
quizás llegue un momento
en el que,
mirando atrás,
pueda encontrar mis propias huellas.